jueves, 1 de octubre de 2015

DE NARCOTURISTAS URIBISTAS, OBSERVATORIOS MILENARIOS Y LUNAS SANGRIENTAS

Era una sirena antiaérea. De esas que son aullidos interminables destinados a avisar de un bombardeo y, de paso, hacer trizas la paz de espíritu de los más valientes. Y sonaba por todas partes.  Un momento estábamos tocando alegremente la guitarra y unos instrumentos de percusión a 3000 decibelios sin molestar a nadie y al segundo siguiente sonaba aquella sirena.
Yo miraba desconcertado a diestro y siniestro, sin entender una mierda lo que estaba pasando. Chema, Mike y Carla miraban a los demás igualmente cariacontecidos.

-Pero que coño...-dijo alguien.

Explicación: el vecino, un famoso arquitecto colombiano, ungido en premios varios y ejemplo social donde los haya, ha instalado sirenas antiaéreas alrededor de nuestra casa, para joder las fiestas si se tercia. Lo que suele ser cada fin de semana. Sé lo que estáis pensando: menuda estaban liando. Pues no. Eran las siete de la tarde del sábado y tampoco armábamos tanto escándalo. Lo que pasa es que el tipo está loco. O esta casa lo ha enloquecido, que también es posible. Según cuenta la leyenda aquí antes se organizaban fiestas de cientos de personas haciendo el gremlin por doquier. Aún así no es normal instalar un sistema acústico contra-festival  cuya potencia haría enrojecer de pura rabia a los técnicos de sonido de un concierto de Sepultura. Eso se escuchaba hasta en Cartajena de Indias.  El tipo debía sufrir bastante al lado de su propia instalación, porque, de vez en cuando, la sirena callaba para dejar paso a sus gritos, similares a los que hacen los bonobos en las selvas húmedas de áfrica en época de apareamiento.

-¡Narcoturistas!-decía chillando como si estuviera haciendo gárgaras con cristales.

Lo cual me ofendió, y bastante. No me gusta que me llamen turista.

-¡Uribistas!-gritaba a modo de insulto.

Eso fue sorprendente porque la forma de actuar del hombre era la de un paramilitar, ya sabéis, el juguete action man preferido del ex-presidente. Y nadie insulta echando mano de su modelo ético. Lo dicho, muy raro.
En fin, que nos jodió la fiesta antes de que empezara. Nos tuvimos que trasladar a otro patio, sin música y mirándonos los caretos, todos callados. Estábamos unas quince personas, muchas desconocidas entre sí, sentadas en círculo.

-Hola, me llamo Pulgas y soy alcohólico.

En ese plan.

LA VISITA DE FILI.

Fili llegó un martes y todavía no se ha ido.

Bueno, se ha ido ya, vale, pero sospecho que va a tardar en irse de mis conversaciones con Carla.
Fili es un superconductor de energía positiva. Un tipo avispado, rápido en el humor, cuya perspectiva cómica es su forma de decir las cosas, pausada pero enérgica, con una especie de sofisticada campechanería que lo hace único.

También es un guaperas. Y un ligón. Filigón, le voy a llamar.

Hacía unos cuatro años que no lo veía y a los cinco minutos de estar con él me dio la impresión de que habíamos quedado la noche anterior para hacer el idiota.
A parte de eso se nota que tiene una cabeza llena de cosas, todas ahí jugando al Twister, y un sistema propio de enfrentarse a la vida y a  los idiotas perdidos.
Hicimos todo lo que dos viejos amigos pueden hacer tras largo tiempo sin verse: beber, reír, criticar al universo y construir castillos en la estratosfera.

En casa, hiteando. 
Me alegré mucho de verlo y me dio la impresión de que hemos regado abundantemente la semilla de nuestra amistad, que estaba bien porque es de secano, pero de vez en cuando también hay que atenderla. Digo semilla porque sembramos varias ideas en el aire fresco de Villa de Leyva.
Vale, el aire no es un buen sustrato. Casi nunca da frutos. Pero si los da, son los mejores. Antitele TV: la televisión patética. Atentos en el futuro. No puedo dar más pistas que Carla, nuestra productora ejecutiva, puede matarnos. Sólo deciros que ya tenemos patrocinadores.  Tofu Mao, Miel Da y pacharán Más de Mil años.

La plaza más grande de Colombia
VILLA DE LEYVA

Villa de Leyva es un pueblo situado en el  departamento de Boyacá.  Su estilo colonial perfectamente conservado (o restaurado) y su emplazamiento en un llano a los pies de una imponente cordillera,  atraen a cientos de turistas colombianos cada día ávidos de naturaleza, excursiones a caballo, quads y toda esa vaina. Extranjeros vi pocos, la verdad. Es una especie de Altea, por lo cuco del asunto, pero sin mar y sin alemanes chancleteros calcinados deglutiendo helados de La Jijonenca.

Paseo por el centro.

Fuimos al pueblo en una furgoneta alquilada acompañando a un grupo de colombianos la mar de majos que nos invitaron a su aventura y en todo momento se mostraron amistosos y amables con nosotros.
Es curioso como la disposición al entendimiento puede llegar a hacer que la convivencia con una persona totalmente opuesta  a tu forma de ser y de pensar pueda llegar a ser cordial e, incluso, interesante. Al menos durante un tiempo.

En un chiringuito con gran variedad de nada en mitad de la nada.
He estado reflexionando mucho acerca de cómo describir a esta persona, puesto que somos amigos de facebook, puede que lea esto y, a pesar de ciertos pensamiento insanos que, para mi, genera su mente, se portó en todo momento bien con nosotros.
No diré su nombre y evitaré el humor, pero es preciso describirla. Sino ¿Para que viajo?

Esta persona decía, por ejemplo, que la forma de acabar con los pobres (no con la pobreza, con los pobres, ojo) era esterilizarlos. Decía también que tenía  que casarse con una persona rica, porque tenía muchos gastos. Describiendo el movimiento 15m, cuando dije que miles de personas se habían echado a la calle y habían ocupado las plazas me interrumpió diciendo:

-¡Agua!. ¡A esos hay que echarles agua!

Le salió del alma. Creo que no era capaz de entender qué significa la lucha social para los más desfavorecidos de un país. A sus ojos, las manis, las huelgas y toda esa vaina, deben ser instrumentos del diablo. Porque es bastante religiosa. Mucho.  Hasta el punto de decir que la esperanza de vida era mayor en los tiempos del diluvio: 120 años, croquetamente. Éramos bastante recios, por lo visto. De hecho, a partir de lo de Noé (las moscas, pa qué) no hemos vuelto a levantar cabeza.
Al mismo tiempo era capaz de relacionar los ritos chamánicos con el mal y alabar las bondades del rito cristiano del matrimonio. Me fascinó esa asociación, porque una cosa es no creer en algo, aunque forme parte de las raíces originales de tu cultura, y otra, asociarla al mal.

Es una cosa que me asombra de Colombia. En muchas ocasiones, cuando se habla de los españoles en la época del genocidio, se nota, ejem, cierto recelo. Sin embargo, muy pocos se plantean su relación con el cristianismo. Son muchísimo mas beatos que en España. Mucho, es de aquí a Jerusalen un millón de veces. Ida y vuelta. Haciendo el pino. Con una mano. Dando saltitos. Sin poder decir hop, hop, hop.

De todas formas, todas estas opiniones,  realmente asombrosas,  no impidieron que disfrutáramos todos de nuestra mutua compañía. De excursiones y cervezas, de partidas al Dixit, de risas constantes. A eso me refería con lo de la disposición al entendimiento. En realidad, es muy fácil. Sólo hay que renunciar a parte del ego durante un tiempo. O emborracharse.

 Han sido dos día cojonudos.  Gracias Paola, Lina, Juan, Sara y Alejandro, por dejarnos formar parte de vuestro viaje.





Fili ligando con Carla en mi presencia. 



Momentos después de ser estafados. 

Visitamos también un observatorio (estelar) Miusca de 4000 añitos de nada. Había un calendario hecho de monumentos líticos dispuestos de forma que su sombra indicaban a los Miuscas todo tipo de eventos relacionados con su vida, que giraba en torno a la agricultura. Por ejemplo, cuando se plantaba o se cosechaba. Allí me enteré que el ciclo de la luna dura exactamente lo mismo que la menstruación de la mujer. Lo que no sabía es que al día siguiente la luna llena iba a volverse roja como la sangre.

Pero eso es otra historia y la contaré más adelante.

                                                         Legión de adeptos gentrificados:


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